martes, abril 20, 2021
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¿Tu hijo adolescente tiene autolesiones? Siete motivos que te ayudarán a entender

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Por la falta de herramientas emocionales, los adolescentes pueden encontrar más fácil tratar o presenciar su dolor físico que el dolor emocional. Para ayudarles, primero hay que entenderlos.

Si estás presenciando que tu hija o hijo adolescente empieza a atentar contra su propia salud de alguna manera, se trata de un foco rojo que no puedes ignorar, pero que tampoco debes relacionar inmediatamente con un intento por quitarse la vida. En la mayoría de los casos, las autolesiones albergan un enorme deseo de vivir diferente, un enorme llamado de atención para quienes les rodean.

El cuerpo se vuelve para los adolescentes una vía más inmediata a manifestar lo que están viviendo, antes que las palabras o el trabajo emocional. Es así que los adolescentes pueden empezar con conductas como las autolesiones, ¿pero qué significa esto?

Lo primero que hay que saber es que las autolesiones son un síntoma de varios posibles problemas emocionales que no necesariamente tienden a un trastorno suicida. El principio que hace grande el espacio entre el suicidio y las autolesiones es el dolor como característica. Alguien que se autolesiona busca infringirse dolor, mientras que alguien que acude al suicidio busca que sea lo menos doloroso posible.

La adolescencia es el escenario común de este tipo de emergencias por el arduo trabajo emocional que implica. Sin embargo, según la investigación de Jesús Fleta en el texto Autolesiones en la adolescencia, la mitad de los jóvenes que se autolesionan están pasando por un trastorno mental. Vamos a repasar los seis motivos principales que podrían estar generando que tu hija o hijo lleve a cabo esta conducta:

1. Llamado de atención

Como padre, percatarse de que tu hija o hijo tiene lesiones físicas que ellos mismos se han generado, resulta una cosa tan alarmante como incomprensible y esto mismo puede ser el objetivo detrás. La búsqueda de atención o de afecto de un adolescente, puede manifestarse de la manera incorrecta. Si tu hija o hijo no esconde de ti sus autolesiones, podría tratarse de un llamado claro de auxilio, amenaza o incluso de manipulación, como explica la Sociedad de Pediatría de Aragón. 

2. Autocastigo

Cuando un adolescente tiene sentimientos de culpa (una tendencia tan propia a nuestra sociedad) o baja autoestima, podría manifestar su impotencia a tratar con estos sentimientos a través de la autolesión. Si percibes que tu hija o hijo se siente responsable de algo malo que pasó, no se siente suficiente o merecedor de cosas buenas, podría estar auto castigándose físicamente.

3. Evadir las emociones

Un malestar físico siempre toma protagonismo a pesar del malestar emocional. Las autolesiones pueden fungir como una herramienta que detiene el pensamiento e interrumpe los sentimientos. El adolescente puede haber encontrado en el acto de autolesionarse una forma de controlar sus emociones. Otro rasgo de esta categoría puede ser lo contrario: la tristeza y los pensamientos negativos pueden contribuir a que el joven quiera generar un malestar físico que sea congruente con lo que siente emocionalmente. 

4. Conducta parasuicida

Alguien que acude al suicidio, suele intentarlo muchas veces previas. Las autolesiones pueden ser el calentamiento de alguien que eventualmente intentará quitarse la vida, pero como dijimos en la introducción, se trata del menor de los casos, por las diferentes intenciones que sostienen ambos actos. De cualquier forma, no podemos restar la posibilidad ni retirar la atención que necesita cualquiera de las motivaciones que hagan posible una autolesión.

5. Necesidad de control

Si bien no podemos controlar a los otros o a lo que nos rodea, sí podemos controlar nuestro cuerpo. De aquí que este sea un motivo para la autolesión: mientras el adolescente no puede controlar sus emociones, se refuerza sintiendo que tiene poder sobre su cuerpo. 

6. Vacío crónico

Las carencias o vacíos emocionales pueden generar que el adolescente se sienta bloqueado, crea que no puede sentir. Ante la desesperación de no tener emociones, sentir dolor puede presentarse como un fácil antídoto que les recuerda que están vivos.

7. Trastornos mentales

Las autolesiones son catalogadas dentro del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría como “Afecciones que necesitan más estudio”. Sin embargo, están presentes como característica de los siguientes trastornos: T. Límite de la personalidad, T. De personalidad histriónica, T. Antisocial, depresión, bipolaridad, T. Obsesivo compulsivo, ansiedad, demencia, esquizofrenia, discapacidad intelectual, T. Lesch-Nyhan y autismo (entre los más comunes). 

Una autolesión también puede ser silenciosa, por lo que una vez que tenemos a la vista que el adolescente está pasando por alguna de las situaciones que describimos, será importante buscar señales. Las autolesiones más comunes ocurren a partir de la acción de cortarse, quemarse, pincharse, frotarse, arrancarse cabello (tricolomanía), excoriarse o incluso golpearse, con intención y en repetidas ocasiones. Es lamentable saber que estadísticamente, las jóvenes entre quince y veinticinco que forman parte de una institución, son más propensas a autolesionarse como resultado de las creencias sociales que sostenemos. De aquí que nos interese también mencionar que las zonas más comunes del cuerpo que eligen para autolesionarse son la parte anterior de los muslos y la cara dorsal de los antebrazos. 

Cuando un adolescente decide autolesionarse se trata de un claro llamado de alerta para los padres, algo así como un periodo de tránsito emocional, que de ser tratado con cariño y atención, mejorará radicalmente su salud mental y la relación que sostienen como familia.

Visita el artículo 6 actividades que ayudan a evitar que tu hijo adolescente se autolesione para saber más.

¿Las “burbujas de aprendizaje” podrían facilitar el regreso a clases aún en la pandemia?

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Las “burbujas de aprendizaje”, son reuniones presenciales en donde los niños abordan las clases en línea con un asesor que se encuentra de forma física. Posiblemente en tu escuela ya estén organizando también esta solución alterna.

Falta de interacción con otros niños. Escaso tiempo de calidad debido a los empleos de los padres. Poca atención personalizada de un tutor. Tales son algunas de las inquietudes en común de los padres de familia alrededor del mundo ante la extensión de las clases virtuales de sus hijos por la pandemia de COVID-19.

Durante el confinamiento, varios padres en la Unión Americana encontraron la mejor solución en las “burbujas de aprendizaje”, según un reportaje de la cadena Telemundo. Se trata de reuniones que se hacen entre un número reducido de niños (algunos señalan que máximo nueve; otros son más permisivos) en donde abordan las clases en línea con un asesor que se encuentra de forma física. 

Estados Unidos no fue el primer país en poner bajo la lupa este nuevo concepto. El primero en innovarlo fue Nueva Zelanda, según el medio Stuff. Por cierto, ese país se ha ganado la admiración del mundo al ser reconocido como una de las naciones que mejor ha gestionado la lucha contra la pandemia por COVID-19. 

La BBC relató en una nota cómo durante mayo del año pasado, Nueva Zelanda puso en práctica las “burbujas sociales”. Su objetivo era aumentar el contacto social entre miembros de la comunidad. Había algunos inconvenientes: con la puesta en marcha de este proyecto se tenían que cumplir forzosamente dos reglas: pertenecer únicamente a una burbuja social —es decir, no asistir a otras burbujas— y que todos sus miembros pertenecieran a la misma comunidad. 

Este término fue adaptado a las necesidades educativas en España, así lo reportó el medio SerPadre. En ese país, las autoridades dieron el visto bueno a este tipo de “grupos burbuja”. Durante septiembre de 2020, invitaron a los padres a ponerse de acuerdo para poder crear grupos de 15 a 20 niños. Las condiciones era que no tuvieran ningún otro contacto externo, que las familias respetaran las medidas sanitarias y que hubiera buen comportamiento.

Se supone que con estas medidas la asistencia de los niños a distritos centros educativos no sería tan incómoda, pues no tendrían que usar cubrebocas o mantener una gran distancia entre sí.

Las “burbujas de aprendizaje” han sido una idea bien recibida por parte de los profesionales de la salud mental en todo el mundo. Detrás de esto está el hecho de que trastornos como la ansiedad y la depresión se dispararon durante el último año en todo el mundo y no sólo afectaron a adultos, sino también a niños y adolescentes quienes por causa del confinamiento han pausado sus actividades de convivencia con compañeros, vecinos y amigos.

¿Y en México cuál es el estatus ante este tipo de medidas?

Las autoridades educativas del país han mencionado que los colegios deben de seguir las reglas de su estado y el semáforo epidemiológico para poder regresar a clases. Ante estas indicaciones, el estado de Jalisco decidió arrancar con los grupos de seguimiento académico a partir de los primeros dìas de marzo. El objetivo era apoyar a los estudiantes que han tenido dificultades en su aprendizaje a distancia. Hasta la fecha, el medio El Informador menciona a través de una nota que esta medida ha ayudado a más de 160 mil alumnos de educación básica.

A pesar de estas acciones, tenemos que entender que el panorama educativo no es el más brillante para ese estado ni para el resto del país. Para empezar, la infraestructura sanitaria de diversas escuelas es muy deficiente. Durante agosto del año pasado, el coordinador del programa “Educación” de la organización México Evalúa, Marco Fernández, mencionó en una entrevista para Obras de Grupo Expansión que la crisis sanitaria agravó los problemas que ya venía arrastrando el sistema de educación, como lo es el abasto de agua potable. Explicó que el 20% de las escuelas de educación básica no cuentan con agua, al 32% le llega sólo dos veces por semana y  un 23% de institutos educativos reportaron que cuando tienen agua es porque lo tienen en contenedores.

El estado actual de la sanidad en la educación es una preocupación de los padres de familia de toda la república. Algunos de ellos explicaron para Pie de Página que son testigos de las afectaciones emocionales que han tenido sus hijos e hijas debido al confinamiento. Muchas madres o padres de familia han tenido que afrontar la imposibilidad de apoyar en casa a sus hijos con los contenidos académicos.

Según este mismo artículo, publicado a inicios de marzo, en Puebla algunos padres decidieron adaptar sus jardines, salones o patios para recrear el espacio educativo a sus hijos que dejaron de asistir debido a la pandemia. Así nacieron las escuelas alternativas o escuelas burbuja. Daniela Blanco, psicóloga y docente que da servicio en este tipo de espacios aseguró que es de vital importancia reconocer que somos seres sociales y que el encierro ha afectado demasiado al crecimiento emocional, es por eso que, según su visión, estos espacios cobran aún más sentido. 

Esta iniciativa fue llevada a cabo por algunas madres de familia, quienes han acudido con maestras para contratarlas de manera particular. Cada escuela burbuja tiene la libertad de definir sus propios contenidos, horarios, número de estudiantes, sus edades y el nivel escolar que dará. No cuentan con validez oficial y no otorgan ningún documento, pero se han vuelto un salvavidas para aquellos padres que buscan que su hijo tenga interacción con otros menores o para aquellos cuyas labores no permiten atender de tiempo completo a su hijo. 

Un medio del norte del país, Tijuanotas, ha publicado en uno de sus artículos una supuesta declaración de una persona que es propietaria de una escuela particular. En ella, la entrevistada acepta que ha tenido que activar este tipo de grupos de estudio en la clandestinidad para evitar el cierre de su negocio y para apoyar a los padres de los alumnos, cada uno de los grupos es presidido por una maestra y máximo cuenta con 10 alumnos. 

Sea en la clandestinidad o no, varios padres de familia han optado por apegarse a este modelo de educación por el bien de sus hijos y por el de su vida laboral. El punto clave de cada uno de estos grupos es el respeto de las medidas higiénicas y la “fidelidad” que le tengan a su burbuja de aprendizaje, ya que, queramos o no, seguimos en serio peligro de infectarnos si empezamos a abrir nuestros círculo social a niveles que antes nos parecían normales.

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9 argumentos que indican que estás haciéndole mal el almuerzo a tu hijo

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En México, el lonche o lunch escolar es, en temas de nutrición, subestimado. Y ese es solamente el inicio del problema…

El lonche o lunch escolar se entiende, en el mejor de los casos, como un tentempié o refrigerio —una ingesta ligera entre el desayuno y la comida que evita que el niño tenga hambre durante clases—. En los peores, representa una tregua en su “dieta casera”, y se basa en productos procesados y chatarra. Y si no, las porciones son excesivas, imposibles de consumirlas en el tiempo que se les destina. 

En México, este alimento es, en temas de nutrición, subestimado. Los padres de familia tienden a resolverlo de tres formas:

  • La primera es que se enfocan únicamente en la realización de un recetario-semanario, donde predomina lo creativo y divertido, pero que generalmente está mal balanceado.
  • La segunda es que recurren a alimentos prácticos como son las tortas o los sandwiches.
  • La última es el dinero; le dan para gastar a su hijo, quien la mayoría de las veces hará una mala compra, al elegir unas papas o un refresco, según la oferta del comedor escolar.

En esta ocasión platicamos con la nutrióloga Betzabeth Orozco sobre la importancia del lunch en la dieta infantil y la cultura del lunch escolar en México, a partir de observaciones y recomendaciones generales del tema. Todos los entrecomillados son frases suyas en la entrevista.

1. El lunch no es el desayuno 

Los niños son personas en crecimiento y durante las horas escolares tienen alta actividad física y mental. Están en el momento más importante de su desarrollo físico, cognitivo y socioemocional. Por ello, no se recomienda elegir alimentos rápidos para el desayuno, como lo son el cereal o la leche con pan. Tampoco es sano pensar que el lunch es el desayuno, o que puede sustituirlo en ciertas ocasiones, ya que por sus características de porciones y horario, se parece más como una colación en la alimentación de adultos: “En un plan de alimentación, se consume el desayuno y la colación después de éste, regularmente a medio día, pero en uno infantil ese tipo snack sería el lunch. Cubrir sus necesidades requiere hacer un desayuno completo que incluya proteínas, grasas e hidratos de carbono. Para el lunch es distinto, se tiene que pensar en fruta y vegetales”.

El sándwich sí es una buena opción de lunch porque el carbohidrato es el pan integral; la proteína es el queso y el jamón; y su verdura es la lechuga y el jitomate.

2. El niño come lo que se le enseña a comer 

Para tener éxito en la adaptación a un lunch saludable, hay que predicar con el ejemplo. “Cuando eres un niño comes lo que te dan, lo que te enseñan a comer. Entre más acostumbres a tu hijo a productos azucarados, mayor será su necesidad de éstos y su umbral de gusto por lo dulce incrementará con los años. Si ve a mamá y papá comiendo frutas y verduras, eventualmente formará parte de sus hábitos alimenticios”.

3. Una buena nutrición también significa una buena hidratación

Evitar los jugos naturales, las leches de cajita y las agüitas industrializadas, ya que en su mayoría tienen un contenido elevado de azucares añadidos. “Es importante enseñar al niño que las frutas se deben de comer y no tomar. Mi recomendación es optar por el agua simple o con algunas rodajas de naranja; el agua de jamaica, limón y pepino son otras buenas opciones. El niño va a aprender la importancia de hidratarse si ve que tú como papá tienes el hábito de tomar agua simple constantemente”.

4. El papel de la creatividad en en lunch

¿Es cierto que un niño se tiene que divertir al comer? Sí, siempre es mejor que el niño relacione el sentimiento de felicidad con la hora de comer saludable y con los vegetales. La inventiva en la comida es adicional y en ocasiones la emoción por comer puede aumentar según el esmero creativo, pero es mejor invertir las energías en involucrar al niño en la preparación de los alimentos —en tareas de acuerdo a su edad y que no implique ningún riesgo— y hacer de ese momento algo divertido y familiar: “La creatividad y el cocinar juntos tal vez no es tan viable en el desayuno o el lunch, por los tiempos, pero sí en las comidas o los fines de semana. El niño se empezará a relacionar con los alimentos; los colores, las texturas, los sabores, los olores, pero más importante, conocerá sus propias porciones de comida, qué grupos de alimentos existen y cómo comerlos. Hay que explicarles por qué están comiendo lo que comen y qué les va aportar, en términos sencillos, y ya después optar por lo creativo, pero únicamente para hacer de los alimentos visualmente atractivos”.

5. El lunch escolar ideal

Esto es de acuerdo al perfil del niño, sus actividades y su entorno. Los tipos de lunch ideales para tu hijo serán según su plan de alimentación personal. “Recomiendo acudir a la asesoría de un profesional para que los papás conozcan cuál es ese lunch específico para su hijo y que les enseñen cuanta variedad hay en las preparaciones. Esto disminuirá la preocupación diaria de qué le voy a mandar de lunch. Alternar con lo salado y con lo dulce evitará que el niño se aburra y deje la comida, y mejor aún, no se tiente por probar-comprar productos procesados. Variar la preparación significa mejor alimentación”. 

Idea de lunch dulce: Un burrito con pan árabe, crema de cacahuate y partirlo tipo sushi. Se ve y sabe rico.

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6. ¿Y si mi hijo no come su lunch? 

Si no lo come un día, está bien. Lo importante es conocer el por qué, preguntarle el motivo: ¿Por qué no te lo comiste?, ¿no tenías hambre?, ¿te dolió el estómago?, ¿no se te antojó?. Regañarlos hará que relacionen el sentimiento de culpa o un error con no comer y tratarán de compensarlo comiendo más y eso puede ocasionar un trastorno alimentario compulsivo, como el sobrepeso y la obesidad. Lo recomendable es explicarles las consecuencias de no comer el lunch, los nutrimentos que están evadiendo y cómo les afecta en sus actividades escolares: “Decirles que no tendrán tanta energía para sus actividades físicas, que estarán más cansados y distraídos durante clase y que se pueden desmayar. Los niños entienden muy bien. Por esto no hay que olvidar el desayuno, es la única garantía que tiene el papá de saber que su hijo comió algo hasta que lo vuelva a ver. Si el niño prefiere jugar que comer en su hora de descanso, recomiendo lo más rápido y práctico, un lunch gigante no es atractivo”.

Tip: Si no come lo que le mandas, pregúntale por qué y qué se le antoja. No imponer ningún alimento, mejor buscar alternativas de preparación. 

7. Un lunch rápido y nutritivo

Se vale economizar tiempo en la preparación del lunch y no quebrarse la cabeza, para ello podemos recurrir a algunos productos del supermercado, pero siempre y cuando sus ingredientes sean de la mejor calidad. Las verduras o frutas congeladas (y ya desinfectadas) son una opción rápida y saludable, sólo hay que cerciorarse que en la información nutrimental no se lea algún aditivo como azúcares, sodio u otro ajeno al producto. Otra buena alternativa es el yogurt, sin azúcar añadida y sin edulcorantes. Lo que se debe de consumir en menor proporción y esporádicamente son las gelatinas, y las galletas y el pan de empaque.

8. Sobre la nutrición pediátrica

Que tu hijo visite al nutriólogo, en cualquiera de sus diferentes etapas de desarrollo, no significa ponerlo a dieta, sino comenzar con su educación de la alimentación. Aprenderá desde niño la importancia de alimentarse saludablemente y, lo más importante, ayudará a la prevención de enfermedades y trastornos —como desnutrición, bajo peso, sobrepeso y obesidad—.

9. Construyendo un hábito 

Ir al nutriólogo significa comer bien y tener un estilo de vida saludable. La doctora menciona que “hay que trabajar los buenos hábitos sustentables y duraderos de los niños para que, cuando tengan que responsabilizarse de su propio cuerpo y alimentación, puedan elegir lo mejor para ellos. Ir al nutriólogo es acudir a una orientación de recetas, más no de adquirir una dieta para fines estéticos. Que el niño aprenda a comer significa evitar trastornos alimenticios en la adolescencia, no asociará la buena alimentación con un matarse de hambre. Tendrá una mejor relación con su cuerpo y será inteligente frente a los estándares. Hay que enseñarlo a amarse, a no compararse y la importancia de la constancia y la salud”.

¿Mi hijo adolescente consume drogas? Cuatro motivos y sus soluciones para prevenir la adicción

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Si tienes la sospecha de que tu hija o hijo te oculta que consume estupefacientes, debes saber que prevenir una adicción comienza por no hacerte de la vista gorda.

Verbalizar el título anterior ya supone uno de los miedos más latentes para los padres. Si te estás haciendo esta pregunta, probablemente haya raíces detrás. Existen varias tendencias que podemos observar en los adolescentes como indicadores previos a un problema de sustancias.

No es para sentirse culpable: la adolescencia es esta etapa vulnerable que puede echar al ruedo hasta a un niño muy bien educado. Lo necesario es no hacernos de la vista gorda en cuanto cabe la sospecha de que tu hija o hijo oculta algo así, para poder prevenir una adicción.

“La relación adolescencia–drogas es bidireccional” dice José P. Espada —junto con otros colaboradores— en el texto Adolescencia: Consumo de alcohol y otras drogas. Muchos factores durante este periodo favorecen el consumo de sustancias.

Por una parte, beber, fumar o drogarse, a la vista de los adolescentes, favorece su tránsito por esta etapa difícil. Por el lado negativo, el consumo abusivo de drogas de cualquier tipo pone en declive su desarrollo biológico, su madurez psíquica y emocional (entre tantas cosas), desde el momento en el que se crea el hábito.

Según el estudio El consumo de drogas en estudiantes de México: tendencias y magnitud del problema, que coordinó Ma. Elena Medina Mora con otros autores, la edad promedio en la que los jóvenes mexicanos empiezan a consumir alcohol y drogas, es de doce años y trece años, respectivamente.

Como consejo general, lo mejor será anticiparnos a este momento de sus vidas en el que tantas puertas pueden ser abiertas, y construir una sólida confianza entre ellos y nosotros. Construir un lugar en donde serán recibidas sus preguntas e inquietudes, para fungir incluso como “guía” de sus experiencias.

Usualmente los padres sostienen una postura muy rígida en relación a las drogas por el temor a que cualquier permisión haga que las cosas se salgan de control. Como reacción a lo anterior, un adolescente que está interesado en probar/consumir, será el mejor escapista y agente secreto para mantenerlo lejos del conocimiento de sus padres.

Qué mejor que seas tú como madre o padre, quien se entere que está considerando probar alguna sustancia o que la ha probado y no sabe cómo tratar con ello. Lo sabemos: esto puede ser muy confrontativo en un primer momento, pero asegura el menor de los riesgos al atender algo normal como la curiosidad, antes que la obsesión por subsanar una carencia (como en algunos casos puede definirse la drogadicción).

Ahora bien, aquí puntualizamos algunos de los motivos más alarmantes que pueden fundar un consumo constante en los jóvenes, y algunas de las soluciones más viables según especialistas (no sin antes recomendarte que busques uno directamente).

Motivos y prevenciones

• Sus amigos consumen y sus padres también

Todos estamos rodeados de personas que consumen distintos tipos de sustancias, pero los adolescentes son más susceptibles a empezar un consumo basados en sus relaciones, según detalla un artículo de la revista Drugfree (Libre de drogas). De aquí que por creer que se trata de una actividad interesante siendo ellos menores de edad, sientan curiosidad; también puede suceder que sus amigos estén presionandolos para fumar o beber y que ellos a la vez, quieran pertenecer.

Cómo prevenirlo: Busca empezar conversaciones acerca del uso de drogas. Recalca que consumirlas antes de que una persona termine su desarrollo, trae verdaderas repercusiones en el cerebro. Además, puede provocar accidentes viales o multas, por ejemplo. También procura hablar de tu consumo como adulto, a la vez de hacerlo responsablemente, sobre todo si tus hijos son espectadores. Es decir, sienta buenos ejemplos, disfruta a conciencia lo que bebes en una reunión familiar. Evita, como padre, beber por beber o regresar manejando a casa aunque hayas tomado pocas copas. Todo eso es mostrarles una conducta que ellos puedan adoptar.

• Tienen baja autoestima

Aquí se pone más difícil el tema, pues aunque no necesariamente sea así para todos, las drogas tienen la reputación de ayudarnos a perder inhibiciones y olvidar nuestros problemas, según escribe la revista Parentology. Si una sustancia facilita el trabajo personal de los adolescentes, será difícil que no tiendan a consumirla con regularidad. 

Cómo prevenirlo: Refuerza su amor propio a través de hacerle notar que ellos en sí mismos son suficientes. Ayuda mucho desmitificar los fenómenos populares o de moda que presionan la identidad o apariencia de los jóvenes. Es decir, háblales de cómo te sentías cuando tenías su edad y que no se acaba el mundo por la opinión de los demás. También puedes incentivarlos para empezar una terapia, tal como te contamos en ¿Cuándo sí y cuándo no es necesario llevar a mis hijos a terapia?

• Están deprimidos

Cuando los adolescentes empiezan a familiarizarse con las drogas, pueden encontrar aquellas que son estimulantes para su estado de ánimo. El problema puede ser incluso clínico. Si su cerebro no está generando los químicos necesarios para tener una estabilidad emocional, ellos encontrarán en las drogas una recompensa aunque sea fugaz. Como mencionamos, la adolescencia es una etapa complicada por el desarrollo psíquico y hormonal. Más de un motivo puede favorecer una depresión o periodos de tristeza en los jóvenes.

Cómo prevenirlo: Contribuye a que tu hijo afronte y experimente sus emociones. Así como dejas que te vea feliz, permite que te vea triste y capaz de hablar del tema. Una herramienta muy poderosa para los padres es la atención que los jóvenes les prestan aunque parezca que no es así, por ello, trata de compartirles inteligencia emocional para que no recurran a vías artificiales como el alcohol o las sustancias para evadirse.

• Tiene predisposición genética

Según el texto 10 reasons your teen may be using drugs (“Diez motivos por los que tu hijo adolescente puede estar consumiendo drogas”), los estudios han confirmado que hay componentes genéticos que pueden arrojarlos a la adicción. Si atendemos el consumo desde la adolescencia, este problema es muy previsible, por lo que cabe revisar las tendencias del árbol familiar de tus hijos.

Cómo prevenirlo: Habla abiertamente con ello sobre las tendencias que existen en la familia y las repercusiones que puede traer una adicción. Hazles saber que se trata de una enfermedad incluso mortal, para que comprendan la necesidad de tratar las sustancias con consciencia y cuidado. Cuéntale de esas experiencias cercanas en las que la historia no ha terminado nada bien y ofréceles tu ayuda incondicionalmente.


Para concluir, queremos destacar una consideración que la mayoría de las investigaciones que consultamos, ponen a encabezar la lista: “Se ha encontrado que una crianza con presencia de afecto, apoyo y monitoreo se relaciona con una menor probabilidad de consumir sustancias en la vida y también con un menor consumo reciente por parte de los hijos”. Estas son palabras textuales mencionadas en el estudio: Percepción de crianza parental y el inicio del consumo de drogas en adolescentes mexicanos, realizado por especialistas de la Universidad Autónoma de Nuevo León.

Aquí te adjuntamos una liga al libro de la Asociación de padres para frenar la drogadicción, sobre cómo intervenir cuando el consumo de tu hijo adolescente avanza un poco más.

¿Cómo y por qué no endiosar a tus hijos?

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Endiosar a un ser querido (por ejemplo, tus hijos) es más común de lo que la sensatez recomienda, pero no por eso significa que esté bien.

Cuando “endiosamos” significa que elevamos a algo o a alguien a un estatus de divinidad. Esto materialmente es imposible, pero muchas veces las actitudes humanas demuestran lo contrario. ¿Quién no se ha sentido tan enamorado de su pareja que la ha puesto en un pedestal? ¿Qué madre o padre no ha amado tanto a su hija o hijo que en ocasiones le cree superior al resto?

Los términos “endiosar”, “sobrevalorar” e “hipervalorar” son hermanos en este tema. Los tres hablan de la tendencia de poner a otros en una plataforma superior a la de los demás. Esto es especialmente patente y peligroso, cuando los padres adoptan esta actitud en la educación de sus hijos.

Un artículo publicado en el 2015 en la revista científica Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America, PNAS por sus siglas en inglés, Brad Bushman, doctor en Psicología Social de la Universidad de Ohio y otros cinco investigadores especialistas en educación y psicología señala que los niños sobrevalorados por sus padres serán, probablemente, jóvenes narcisos. Esta característica les traerá dificultades para funcionar en sociedad.

El escrito de la PNAS nos explica en sus primeros párrafos que una persona narcisista o “narcisa” se caracteriza por sentirse superior a los demás, por fantasear con los éxitos personales y creen ser merecedores de un trato especial. Añade que cuando este tipo de personajes se sienten humillados, a menudo atacan de forma agresiva o incluso violenta y que también tienen un mayor riesgo de tener problemas de salud mental, incluyendo adicción a las drogas, depresión y ansiedad.

Su majestad, el bebé

El tema no es nuevo, el mismo padre de la psicología, Sigmund Freud, habló de este tipo de actitudes paternales en su obra “Introducción al narcisismo” de 1914 con la famosa frase “su majestad el bebé”. Un escrito de la Asociación Aragonesa para la Investigación Psíquica del Niño y el Adolescente, AAPIPNA, menciona esta expresión para describir una etapa de sobrevaloración que es necesaria para la construcción del amor propio del bebé.

Sin embargo, las autoras, Luisa Moi y Patricia Sanz Valer, agregan que finalmente ese periodo tiene que acabar. Se tiene que “renunciar a la omnipotencia del yo, ponerle límites”, de lo contrario se estaría atentando contra la salud psicológica del ser humano que está en pleno desarrollo.

El Coordinador del Centro de Estudios Psicológicos e Integrales de la Universidad Autónoma del Estado de México, Alejandro Gutiérrez Cedeño, nos explicó a través de una entrevista tres escenarios (comunes) donde se puede notar este tipo de educación:

  1. Cuando los papás le expresan a terceras personas que su hijo es superior en conocimientos y le hacen creer al niño que esto es verdad.
  2. Cuando en habilidades deportivas, musicales o manuales, los padres hacen lo necesario para que sus hijos sean mejores que sus compañeros, aunque eso signifique que los niños no realicen las actividades y las termine haciendo un adulto. 
  3. Cuando sobresaturan al niño de actividades sin pensar en sus características naturales e intereses.

En estos tres ejemplos brillan los padres que quieren hacer sentir a su hijo, o hacerlo ser superior a los demás, aunque esto signifique el sacrificio del bienestar del pequeño. “Los papás los hacen creer que están por encima de quienes los rodean”, dice Gutiérrez Cedeño, quien nos explica cómo este tipo de actitudes, que en ocasiones son normalizadas, llevan al niño a no entender muchas veces lo que le piden. En ocasiones, las exigencias de los padres sobrepasan sus gustos o habilidades, lo cual tiene un nombre en la psicología: “disonancia cognitiva”.

Este término lo explica el profesor de psicología social en la Universidad del País Vasco, Darío Páez Rovira, en el capítulo “Conducta y Actitud: disonancia cognitiva, auto-observación y motivación intrínseca. Refuerzo en el aula” del libro “Psicología Social, Cultura y Educación” publicado en el 2004. La disonancia cognitiva es un “estado desagradable que se produce cuando nos damos cuenta que dos ‘cogniciones’, generalmente una actitud y una conducta, son contradictorias e incongruentes”.

Páez pone como ejemplo el hábito de fumar: “Sé que fumar es malo para la salud y fumo mucho”. Ahora llevemos este término a la relación de un padre con su hijo. Imaginemos que durante una fiesta familiar el padre promete que su muchacho meterá cinco goles sin esfuerzo en su próximo partido. El padre no sabe que las habilidades de su hijo en el deporte no son prometedoras ni que el joven no se siente atraído por el fútbol, ¿cómo creen que se siente el hijo?

¿De qué otras formas este tipo de prácticas afectan al niño o niña?

El maestro Gutiérrez Cedeño recuerda mucho el caso de un niño que acudió a su consultorio: un día, el pequeño tuvo un examen y su papá le dijo que nunca tenía que dejar que le copiaran porque los demás eran incompetentes. De forma diligente, el pequeño le hizo caso. Lo que no sabía el padre era que el dejarse copiar en un examen también es una forma de interacción entre los niños. Su hijo, al hacerle caso, perdió a sus amiguitos.

Quizá este caso para muchos sea perfectamente natural: perder algunos amigos por tener la mejor nota, pero al pequeño le costó mucho trabajo recuperarse de ese mal trago. De ser apreciado entre su comunidad, pasó a ser un paria del salón de clases. El padre, sin darse cuenta, hizo que su hijo sacrificara su bienestar emocional por continuar siendo el mejor en sus calificaciones. El rechazo social es apenas una de las consecuencias que trae consigo este tipo de educación.

Existe poca tolerancia o hay frustración. Si bien es cierto que los niños pasan mucho tiempo en sus hogares, también llevan a cabo su desarrollo en otros lugares, como la escuela. Es en este tipo de espacios donde los maestros o administrativos los tratan sin ninguna preferencia. Para estos niños “endiosados” es justo en este tipo de escenarios en donde se dan cuenta de sus verdaderas capacidades, frente a las que les inventan sus padres. Es en este momento cuando pueden llorar o se ponen a hacer berrinche.

La autoestima resulta gravemente dañada. El coordinador también nos explicó que, al no poder nunca satisfacer los deseos de sus padres, el niño empieza a vivir un escenario donde ya no se puede llevar bien con los demás ni consigo mismo. “No puedo meter los cinco goles porque no soy ni siquiera bueno jugando fútbol”.

El niño vive para darle satisfacción a los papás y esto hace que los progenitores se conviertan en los facilitadores de su vida. El niño pierde la facultad de afrontar los problemas de su vida por sí mismo debido a que existe para y por sus papás. Recordemos que muchas veces, con el afán de hacer del niño el mejor estudiante, artista o deportista, los padres intentan resolverle la vida. Esto conlleva que no aprenda a confrontar retos y problemas por sí mismo.

¿Cómo puedo evitar caer en estas actitudes?

  1. Admite las fortalezas (reales) y debilidades de tu hijo.
  2. Reconoce que necesitan competir (y a veces perder) con sus demás compañeros y amigos.
  3. Dosifica las actividades de tu hijo. Siempre debe de haber tiempo para todo, incluso para ver una serie de Netflix.
  4. Edúcalo con humildad y sencillez. Evita hacerlo sentir mejor que los demás.
  5. Reconoce las habilidades de tus hijos y no minimices a los demás para hacerlo sentir superior.

Educar a un niño nunca será tarea fácil. Los padres muchas veces cometen errores creyendo que de esta forma le pueden construir un mejor futuro a sus hijos. No actúan con maldad, pero el resultado puede ser muy negativo en el largo plazo.

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¿Tu hija o hijo tiene problemas a la hora de leer… o más bien no le encuentra el gusto? Hablemos de esta diferencia, abordemos el por qué se han incrementado los niños lectores que no quieren leer y qué podemos hacer para que tomen un libro por su cuenta.

Pensemos en el contexto de algunos niños hoy: estímulos digitales como la televisión, fuentes inagotables de conocimiento y entretenimiento como el internet, labores escolares y labores de casa. Quizá realicen una que otra actividad con los niños de su zona o sus amigos más cercanos, pero no mucho más, por la contingencia sanitaria.

Esta realidad situacional no resulta benéfica para que nuestros pequeños se vuelvan grandes lectores. Con tan pocas oportunidades de contacto social y de estar en el exterior, se hace difícil que ellas o ellos tengan la iniciativa de adentrarse, otra vez, pero ahora al interior de un libro.

Decimos lo anterior porque en el momento en el que vivimos no vale la pena ni enaltecerlos a grado de genios ni reprobar los hábitos de lectura de los niños (sus actividades deben responder a sus necesidades físicas, emocionales, intelectuales). Si bien sí debemos de asegurarnos de que no tienen conflictos con la lectura en general aunque prefieran no hacerlo.

Después de esclarecer si se trata de un problema de gustos y no de un problema cognitivo, como puede ser la dislexia, pensemos cómo ha sido el acercamiento de nuestros pequeños a la lectura. Anne Svensen en su artículo When kids hate to read (“Cuando los niños odian leer”) menciona que parecería que apagamos el gusto de los niños por la lectura, pues cada vez es más notorio el fenómeno de los que saben y pueden leer bien pero que no lo hacen.

Entre todos los motivos que pueden estar provocando esto, encontramos éste como el más relevante: que un niño lea un libro siempre viene acompañado de un objetivo. Ya sea que resuelva un examen de comprensión, que nos narre qué le gustó o que haga un resumen sobre el texto, el sistema educativo —o incluso nosotros como padres— pedimos que ellos satisfagan un criterio cuando terminan de leer.

Esta es la manera en la que nos enseñan a leer, por lo que no sorprende tanto que un niño no abra un libro a voluntad. La relación se ve así: leer es obligatorio. La idea construida alrededor del libro es una de las razones principales por las que los infantes no encuentran en los libros el universo que hay. ¿Qué podemos hacer para transformarla?

Desasocia la lectura de lo educativo

Leer es más amplio que las asignaturas de la escuela. Cuando los niños ya están viciados de las tareas extenuantes sobre lecturas difíciles, habrá que poner cerca de sus manos lecturas más afines a ellos. Fíjate en sus gustos y su edad para determinar qué tipo de libro puedes “aparecer” en casa o presentarles a la hora de que vayan a una librería. 

“¿Conoces este libro sobre aliens?, lo leí cuando era pequeño y sigue siendo de mis favoritos”. 

Comparte tu entusiasmo por leer

En un día cotidiano, ya sea que estés leyendo el periódico, un artículo en internet o la novela en turno, date permiso de leer para ellos un fragmento que hayas disfrutado. Cuéntales por qué te está gustando lo que lees a partir de ese párrafo o a lo que te resonó cuando empezaste a leer dicho texto. No hay que ser actor para compartirles nuestro interés o placer por la lectura. Si no les contagiamos, al menos haremos que lo tengan presente.

Prueba distintos géneros

En mi escuela, nos daban un catálogo de libros infantiles para que nosotros escogieramos mensualmente cuál era el que queríamos leer. La mayoría de estos libros estaban llenos de ilustraciones, eran breves y de corte fantástico. Aunque sí me resultaban atractivos, nunca fueron los libros que terminé de leer. Si tu hijo no puede con libros “acordes” a su edad, intenta con algo diferente como una novela corta o incluso una revista especializada en temas de su preferencia. La idea es que se abra la puerta.

Siembra libros en donde no debería de haber

La idea es que no exista pretexto alguno para no abrir un libro o hacer más pequeño el paso que tus niños tienen que dar cuando sienten esa curiosidad. En el artículo What if your kid doesn’t like to read (“Qué, si a tu hijo no le gusta leer”) de la revista Home Grown Learners, dicen que una buena práctica en casa es esparcir libros desordenadamente.

Allí en donde juegan tus hijos, deja un libro, allí en donde ponen sus peluches, deja un libro, en la mesita de noche, en la sala, en la cocina, en el baño, ¡hasta donde estén los perros! Guíate en temáticas relativas a ellos para escoger qué libros poner dónde y cuándo. Por ejemplo, libros afines a la temporada del año o libros relacionados a la última duda existencial de tus pequeños. Tú mismo abre un par de esos libros sembrados por ahí, como actividad casual.

Acepta a tu hijo como es

“Si la lectura se vuelve un campo de batalla, entonces todos perdemos”, dice Devon A. Cornel en su blog Raise Kids who love to read (“Educa a niños que amen leer”). No todos tenemos que ser lectores y si lo somos, podremos comprender cómo forzar la lectura en alguien más sólo será contraproducente. Crea las oportunidades y mantenlas vigentes porque de un momento a otro, tus niños podrían cambiar de opinión.

Al final de cuentas no queremos pequeños prefabricados a nuestro gusto, sino pequeños capaces de decidir y conocer lo que más puedan aprovechar.

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¿Es un error no meter a mis hijos en una escuela con bachillerato internacional (IB)?

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El IB es un programa bien conocido por su grado de exigencia, ¿pero en verdad es la maravilla?

La idea de ofrecer un bachillerato con un plan unificado alrededor del mundo nació en la década los 60 de la mano de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). Según la Revista Española de Pedagogía este programa educativo nació para resolver la necesidad de cierta parte de la población adulta que tenía que trasladarse alrededor del mundo. Este modo de vida hacía que los hijos de estas personas enfrentaran fuertes problemas escolares. Entre estos problemas se detectó una desconexión entre los conocimientos previos y actuales, además de que las instituciones educativas de ciertos países no tienen validez en otras naciones.

¿En qué consiste el Bachillerato Internacional (IB)?

Este programa de estudios estaba principalmente dirigido a estudiantes entre 16 y 19 años. La duración de este sistema de estudios en su etapa preuniversitaria dura dos años. Sin embargo, la Organización del Bachillerato Internacional (IBO) ha extendido sus servicios a los niveles de primaria y secundaria en todo el mundo.

El medio español El Economista señala que el IB ofrece una filosofía global y una visión única respecto a asuntos internacionales. También indica que el currículo académico también juega un papel muy importante en la diferencia entre el programa de Bachillerato Internacional con el de sus homólogos regionales. 

En el IB, el alumno debe cursar de forma obligatoria tres asignaturas de nivel superior y otras tres de nivel medio. Cada una de ellas se diferencia por las horas de clase y los trabajos que se tienen que realizar para acreditarlas. Además, incluye un curso de Teoría del Conocimiento (TDC), una materia interdisciplinar, y actividades de Creación, Acción y Servicio (CAS) en las cuales deberán de hacer labor de voluntariado por 150 horas. Por último, a los alumnos se les exige un trabajo de investigación, tipo tesis, en el cual se debe investigar un tema a profundidad. 

El IB es un programa que es bien conocido por su grado de exigencia, pero también por forjar jóvenes críticos, abiertos a otras culturas, con habilidades de autogestión de su tiempo, analíticos, reflexivos y autónomos.

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¿Qué ventajas tiene el Bachillerato Internacional?

  1. La movilidad internacional académica y laboral están aseguradas.
    Debido a que el certificado de este programa no se tiene que revalidar en otras naciones, el alumno puede tener acceso a su educación tanto en su formación preuniversitaria como en la universitaria. Ojo: Esto no significa que el bachillerato internacional los jóvenes garantice el pase automático a cualquier universidad del mundo.
  2. Las pruebas del alumnado están sujetas a evaluaciones de profesores de todo el mundo.
    Los trabajos, ensayos y exámenes realizados durante los dos años de formación cumplirán con requerimientos internacionales.
  3. Existe independencia de los sistemas educativos nacionales.
    Esto permite a los estudiantes tener una visión formativa internacional que no responda a los intereses políticos de sus países.
  4. La formación de valores es una característica específica del IB.
    Debido al servicio comunitario que tienen que realizar, la institución pretende que sus alumnos sean solidarios, tolerantes y respetuosos.
  5. El Diploma que se obtiene por parte de este sistema es un título muy valorado.
    Las universidades más prestigiosas del mundo lo toman en cuenta en el momento en el que ellos seleccionen a los candidatos para entrar a sus aulas, tal como lo menciona el diario español El País en una de sus notas.
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¿Qué desventajas tiene el Bachillerato Internacional?

  1. Es un programa que puede llegar a ser muy pesado para algunos de sus estudiantes. 
    La calidad es pieza clave en este servicio educativo. Esto y la constante supervisión de maestros en todo el mundo hace que la carga de trabajo para el estudiante aumente de forma considerable.
  1. Estar en un IB no significa que recibirás clases en inglés, francés u otro idioma. 
    A pesar de lo que muchos creen, estar en este programa no asegura que tendrás clases en otros idiomas, esto depende de la escuela que selecciones, recuerda que lo que identifica a un alumno IB es que estudia una currícula que está activa en otros países además del suyo. 
  1. El costo por estudiar el Bachillerato Internacional suele ser bastante elevado. El Tecnológico de Monterrey ofrece este servicio con un costo semestral de más de 85 mil pesos, sin embargo, por el mismo periodo de tiempo el precio del programa de “PrepaTec Bicultural” oscila los 68 mil pesos. Esta diferencia de casi 20 mil pesos es bastante considerable.
  2. Las notas del IB no tienen decimales, esto representa un inconveniente.
    Según el portal AccesoUniversidad muchas de las Universidades más demandadas toman en cuenta los decimales en las notas obtenidas por los alumnos en el bachillerato para poder dar las plazas. El autor del artículo citado nos cuenta que, al menos en España, “sucede muy a menudo que las notas de alumnos del bachillerato nacional son mejores que las de los alumnos en bachillerato internacional”. 

¿Cometí un error al no meter a mi hijo a un Bachillerato Internacional?

Todo depende de los planes que tengan a futuro. Si bien contar con un diploma de esta organización es una carta muy fuerte frente a universidades en otros países, si el plan de tu hijo o el tuyo no es llevar su educación universitaria en el extranjero (ya sea por cuestiones monetarias o por interés) ,no es indispensable contar con este tipo de modelo educativo. Hay que tomar en cuenta también los sacrificios que tendrá que hacer el alumno por dos años y la carga de estrés que manejará, además del costo económico que representa. 

Si tu interés en este programa radicaba en la posibilidad de que tu hijo llevara clases en otros idiomas, piénsalo dos veces. Existen modalidades de estudio que ofrecen este servicio de forma obligatoria (recordemos que el IB no es así) como lo son los Bachilleratos Multiculturales o Biculturales que se ofrecen en una gran cantidad de escuelas del país. 

La Universidad del Valle de México ofrece en su modalidad bicultural materias impartidas en inglés y francés, el plan de estudios de la Universidad de Monterrey brinda a sus alumnos una materia por semestre en donde ven tópicos avanzados de lengua inglesa, mientras que en el Tecnológico de Monterrey ofrecen impartir 10 materias de su currículo 100% en inglés y 6 materias extras para preparar aún más a tu hijo en este idioma. 

El bachillerato multicultural en la Universidad de Monterrey está dirigido a personas que busquen ampliar su conocimiento de otras culturas y perfeccionar el del inglés, mientras aprenden un tercer idioma (francés o alemán). En el Tecnológico de Monterrey la visión es bastante similar ya que se comprometen a dar 16 clases en inglés a tu hijo mientras aprende otro idioma.  

Existe una infinita variedad de escuelas preparatorias públicas y privadas en el país que ofrecen sus servicios con calidad y los cuales se pueden adaptar a tus necesidades. La clave está en analizar qué ofrecen y planear, junto con tu hijo, su futuro. No te dejes guiar por el título de un diploma o por el número de idiomas que ofertan en él, la mejor opción siempre será seguir tus deseos junto con los de tu familia.

9 tipos de juguetes que ejercitarán la mente de tus hijos ¡y también tu mente!

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Sin el juego, la mente de los niños se atrofia. Por eso, aquí te recomendamos juguetes inteligentes, con los que tú también te divertirás y aprenderás.

“(…) como canta el pájaro sin saber que canta
y como juega el niño sin saber que juega”.
—Eduardo Galeano, La utopía

Escribimos estas recomendaciones a partir de las condiciones en las que nos encontramos: el espacio de casa, una economía no tan estable, una convivencia no tan amplia o numerosa. Desde que han tenido que reducirse tanto las actividades que podemos hacer en el exterior, como la interacción que tienen los pequeños con sus pares, su desarrollo también se ha visto comprometido.

Ya lo comentamos en artículos como ¿Qué hago si mi hijo quiere jugar con muñecas?, y también en Si crees que tus hijos “ya jugaron mucho por hoy”, los estás maleducando. El juego es la manera en la que los infantes van descubriendo el mundo. Por ello, como el juego es lo más propio a los niños, podemos procurar que los más pequeños tengan la posibilidad de jugar y con ello seguir creciendo.

Siempre habrá maneras de acrecentar la pulsión de tus hijos para el juego y en vista de que aún nos falta un camino sinuoso hasta que se normalicen las actividades escolares y recreativas, aquí te enlistamos nueve juguetes improvisados que te ayudarán a ejercitar la mente de tus hijos desde una edad temprana:

1. Seis meses: el móvil

Un móvil para bebés. El que recomendamos es más sencillo de elaborar, pero ¿por qué limitarse?

Entre los juguetes hechos a mano que la UNICEF Paraguay recomienda para la edad más temprana de nuestros niños, está el móvil. Este ayuda a desarrollar tanto su vista como la destreza de sus manos.

Necesitas: ligas de cabello, listones (ambos de colores llamativos) y unas tijeras. 

Para hacer el móvil, corta los listones en tiras de menos de 50 cm. y átalos con un pequeño nudo a las ligas de cabello hasta llenar el espacio de su circunferencia. Listo, ya tienes un móvil con el que puedes estimular su atención.

2. Un año: el libro

Después de hacer este libro, ya podrás decir que sólo te falta plantar un árbol…

Vamos a hacer un libro que no tenga letras. A esta edad es muy útil que tu bebé empiece a relacionarse con la forma de un libro en donde creen sus propias formas y dibujos. Este estimulará su imaginación y lenguaje, pues mientras ellos encuentran ahí la forma abstracta de un árbol, por ejemplo, tú reforzarás la interacción diciendo el nombre del objeto.

Necesitas: papel de colores, pedazos de cartón o cartulina, pegamento, tijeras, botones y tiritas de listón. Para formar el libro hace falta poner el cartón hasta abajo como cubiertas del libro y pegar en su interior las hojas de colores; lo demás que puedas formar en su interior puede ir desde formas básicas como círculos o triángulos de papel cortado hasta animales sencillos que te facilitarán el juego.

3. Dos años: figuras con pinzas

Estas pinzas de ropa son los materiales; ya la forma que adopten depende de tu imaginación.

Formando figuras a partir de pinzas para colgar ropa, de preferencia las que puedes encontrar de colores, estarás estimulando el pensamiento así como la coordinación de movimientos de tu bebé. Haz una prueba tú y forma lo que se te ocurra uniendo pinza con pinza y después deja que ella o él lo intenten. Tanta construir las figuras como separarlas, será un buen ejercicio de motricidad para tu pequeño.

4. Tres años: series de objetos que embonan

Los objetos estilo matrushka aseguran horas de entretenimiento y fácilmente pueden pasar a ser desde el plato “de a mentis” a un caso espacial.

Las posibilidades de una serie de objetos que embonan son muy amplias en la imaginación de tu niña o niño. Consigue una serie de vasos o recipientes cuadrados de plástico que entren el uno en el otro, entre más atractivos mejor. Mediante la manipulación de ellos, tu pequeño estará resolviendo problemas además de coordinando la vista y las manos. Verás que tu hija o hijo empezará a descubrir los objetos, llenándolos de tierra, agua o el material que le dejes cerca y esto permitirá hasta que construya la narrativa de para qué son.

5. Cuatro años: juego de roles

Sugiérele todo tipo de roles a tus pequeños, entre menos típico más enriquecedor para la imaginación.

Aquí es importante que dejes los roles abiertos a la interpretación de los niños. Es útil también no cargar de significado los objetos que le des para interpretar, puede tratarse de peluches, muñecas, pelotas, ropa de distintos tipos. La revista Kidshealth apunta que los juegos de rol promueven que ellos vayan representando lo que conocen del mundo, expresen sus emociones y aprendan a cuidarlos.

6. Cinco años: trabajos artísticos y manualidades

Ellos solos podrán descubrirle nuevos usos a los elementos que tienen a la mano.

Una vez que tus pequeños tienen mejor control motor y son más hábiles con las manos, será muy satisfactorio para él poder dibujar, hacer figuritas con papel o hasta un collage de revistas. Por eso es muy útil tener un kit para trabajar con las manos como: papel de colores, pegamento, tijeras, revistas, pinceles, colores, pinturas y hasta estampas que ellos puedan personalizar. 

7. Seis años: rompecabezas

Un rompecabezas, además, se vuelve un juego colaborativo.

Para empezar, un rompecabezas de pocas piezas puede ser una misión muy divertida. Procura que tenga una imagen acorde a los gustos de tus pequeños para que sea mayor el entusiasmo de armarlo. Un rompecabezas contribuye a que tu niña o niño desarrolle las relaciones espaciales, el pensamiento lógico, la coordinación y constancia. Y si dejas el rompecabezas en un lugar en donde pueda estar hasta ser acabado, también estarás enseñándole a tener espacios de concentración.

8. Siete años: un instrumento musical

A esta edad, los niños pueden establecer una relación muy importante con su instrumento musical.

Puede ser desde la flauta, el pandero o algo tan complejo como una guitarra. Los instrumentos musicales empiezan como un juego que se traduce en capacidad para prestar atención, constancia, creatividad y aptitudes motoras finas para ellos. Además, el hecho de que conozcan la cultura musical es una gran estímulo sensible.

9. Ocho años: el mejor compañero de juego

Una niña o niño con atención, jugará mejor. Jugar con tus hijos también ejercita tu mente mientras ellos se desarrollan.

Lo más importante que subraya Elana Pearl Ben-Joseph en el artículo Juguetes inteligentes para cada edad es el papel de los padres en el juego del niño, cuando dice que “Es usted el que primero enseñó al bebé a apilar los bloques. Y cuando se sienta a su lado mientras éste pinta, colorea o lee una historia, usted le está dando la atención que necesita para fortalecer su autoestima y sentirse querido y seguro”. Así que no hay que perder de vista, un niño acompañado y procurado por sus padres, jugará mejor.

Para terminar, no olvides cuidar que los elementos que acercas a tus niños para el juego, sean seguros. Esto quiere decir: no tóxicos, no muy pequeños para prevenir un atragantamiento según la edad, sin plomo ni combustibles. Además de que debemos de contar con el tiempo para supervisarles para restar cualquier riesgo mayor y hacerles sentir queridos.

A los padres nos toca “obligar a la autoridad educativa a que las medidas se mantengan”: UNPF

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Platicamos con el presidente de la Unión Nacional de Padres de Familia, Leonardo García Camarena, acerca de la postura del organismo que dirige sobre un posible regreso a las aulas.

México es el tercer país con mayor número de casos de coronavirus a nivel mundial y durante enero y febrero del 2021 aumentó de forma alarmante el número de camas en los hospitales ocupadas por pacientes con esta enfermedad, al igual que la cifra de personas infectadas. En este contexto, platicamos con el presidente de la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF), Leonardo García Camarena, acerca de la postura del organismo que dirige sobre un posible regreso a las aulas. ¿Qué riesgos entraña? ¿Qué consejos da a los padres? Estas son sus recomendaciones.

Leonardo García Camarena tomó el mando de la UNFP en el 2017, tiene una Maestría en Desarrollo Organizacional y Humano, fue diputado local y federal de 1995 al 2000 y presidente municipal de Tepatitlán, Jalisco, hasta 2005. Para este líder, confiar ciegamente en las medidas adoptadas por las escuelas públicas o privadas no es una opción frente a las diversas fallas que ha tenido el sistema educativo nacional a lo largo de su vida, pero especialmente durante este periodo crítico.

Leonardo García Camarena, presidente de la Unión Nacional de Padres de Familia. (Foto proporcionada por el entrevistado.)

Su recomendación es que todas las personas que tengan un hijo en edad escolar se hagan presentes durante la planeación de las estrategias de prevención contra el coronavirus que se lleven en cada espacio académico. Para él, el diálogo entre autoridades educativas, maestros, hijos y padres será clave en el momento de volver a abrir las escuelas.

“Nos toca como papás no solo decirle a mi hijo que respete la sana distancia, el uso del cubrebocas y el lavado de manos; me toca obligar a la autoridad educativa que estas medidas se mantengan, estén activas y en alerta permanente”, señala.

Él aconseja participar activamente en la mesa directiva de padres de familia de cada escuela para volverla “real”. Este organismo puede tener voz y voto en la toma de decisiones y observaciones de los protocolos de sanidad en los espacios académicos. Con ello, cada parte sabrá qué le toca hacer para proteger a los estudiantes y evitar brotes entre maestros y alumnos. 

Creer que basta con solamente reforzar las medidas que llevamos a cabo en casa para evitar el virus sería muy poco realista, señala. En su opinión, los padres deberán tener a partir de este momento una participación activa en la comunidad escolar de sus hijos. De ellos dependerá ser parte de la estrategia contra el coronavirus. Esto implicará desde monitorear la salud de los profesores, hasta escuchar, por medio de charlas casuales con sus hijos, si realmente se mantiene la distancia entre los alumnos y si cada uno de ellos sigue las reglas respecto al uso de cubrebocas.

Los mejores consejos de prevención contra la pandemia

Las canciones, los juguetes, títeres o juegos para revisar que los niños siempre viajen con su cubrebocas, toallitas desinfectantes y gel antibacterial, son herramientas básicas para que los pequeños recuerden las medidas sanitarias que deben de seguir aunque estén lejos de su hogar.

El presidente de la Unión Nacional de Padres de Familia explicó que este tipo de acciones, aunque parezcan pequeñas en contra del virus, son de las principales armas que tienen los padres de familia para proteger a sus hijos.

“Informar a todos los miembros de la familia respecto al panorama actual de la enfermedad en nuestra localidad también es importante, lograr un diálogo con los más pequeños de la casa es indispensable para que entiendan que aún hay riesgo”, dijo. Para él, el deber de cada hogar es hacerles llegar estos datos de forma amigable para que no tengan problemas de depresión o ansiedad.

Además de lo anterior, el directivo señala que los organismos internacionales en materia de salud piden llevar a cabo una serie de acciones que pueden realizar los padres de familia. Por ejemplo, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) pide en su guía práctica para el regreso seguro a la escuela enumerar las actividades que son necesarias llevar a cabo en los centros educativos para blindarlos con reglas que prevengan que los niños entren en contacto con superficies no desinfectadas.

Para hacer de estas medidas proactivas un modelo a seguir en todo el país, García Camarena explicó que sería ideal que todos los padres de familia se unieran a la asociación que representa, ya que a través de distintos medios digitales ellos hacen algunos llamados. “Es urgente en estas condiciones crear una comunidad como cabezas de familia, con el fin de mantenerse unidos, e intercambiar regularmente inquietudes con las autoridades de la escuela y continuar con la vigilancia de protocolos.”

Respecto al regreso a las aulas voluntario en Jalisco, él mismo admitió que hubo un acuerdo entre los padres, maestros, directivos y alumnos en el cual puntualizaron que en cualquier escuela donde se detectara un caso positivo, ésta tendría que cerrar por 15 días y se le tendría que hacer a toda la población escolar una prueba COVID para estar asegurarse de no ser portadores de la enfermedad. 

Por último, señaló que el regreso a clases semipresenciales o presenciales se ve cada día más cercano. Por ello, el ejemplo que les hayamos dado como adultos durante todo este año de confinamiento es clave para vislumbrar qué tipo de actitudes tomarán los niños en el aula.

“¿Saludaste a personas ajenas a tu entorno con besos y abrazos durante la cuarentena? Recuérdales a los niños y adolescentes que este tipo de comportamiento no es saludable con personas ajenas al hogar, anímalos a mostrar afecto saludando con el codo o chocando los puños, no olvides mencionar que con estas acciones cuidarán a su familia. ¿Saliste al centro comercial o a algún otro lugar sin usar cubrebocas? Menciónales que, además de ser peligroso, este tipo de actitudes pone en riesgo a todos lo miembros de la familia y reconoce que te pudiste haber equivocado. ¿Alguna vez olvidaste desinfectar alguna superficie o algún objeto proveniente de alguna tienda o supermercado en su presencia? Explícale a tu hijo que este tipo de errores pueden tener consecuencias en su salud o en la salud de algún otro miembro familiar, enséñales que desinfectar los objetos con alcohol es una pieza clave de la nueva forma de vida que tendremos que llevar hasta que la mayor parte de la población mexicana esté vacunada.”

Reconocer algunos errores que todos pudimos haber cometido de alguna u otra forma en este periodo y hacer conciencia de las consecuencias que pudieron haber traído, así como de las acciones que deberían de haber hecho en su lugar para salvaguardar la salud de todos, siempre es un buen ejercicio para que sus hijos entiendan que su actitud frente a las demás personas, su escuela y el virus es clave para protegerlos a todos.


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Con la reapertura de escuelas en México, ¿cómo prevenir que mi hijo se contagie de COVID-19?

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300 escuelas privadas han reanudado actividades presenciales en el país. ¿Que no volver a las aulas significa aumentar los contagios?

Debido a que los reportes de la Secretaría de Salud indican que en México los casos de coronavirus han ido a la baja, el presidente de la Asociación Nacional de Escuelas Particulares (ANEP), Alfredo Villar, anunció que 300 escuelas privadas han reanudado actividades presenciales en el país. ¿El regreso a las aulas estará más cerca de lo que creemos? Con esta duda se desata otra cuestión aún más importante: ¿volver a las aulas no significa aumentar los contagios?

Los padres de familia deben de prepararse para buscar alternativas en caso de que las escuelas reciban indicaciones de regresar a clases presenciales. Como muchos sabemos, existe el riesgo de que en algunos centros educativos tengan dificultades para acatar las medidas de seguridad correspondientes, con lo cual podríamos poner a nuestra familia en un serio peligro.

¿Qué protocolos sanitarios deberán seguir en el centro educativo de mis hijos?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) en una de sus secciones de preguntas y respuestas sobre la enfermedad por Covid-19 en las escuelas, señala que los niños menores de 18 años de edad representan alrededor del 8.5% de los casos notificados. Sin embargo, existe un número relativamente bajo de muertes en niños y adolescentes comparadas con otros grupos de edad. Por lo tanto, el riesgo de enfermar por regresar a clases es menor, aunque sigue existiendo la posibilidad de que extiendan los contagios.

Ante este panorama, la Academia Americana de Pediatría, organismo con sede en Estados Unidos, publicó a través del sitio web de su revista Healthy Children una imagen con nueve puntos que deberán de seguir las escuelas de ese país para garantizar un entorno libre de infecciones de COVID-19 entre alumnos, profesores y personal administrativo:

  1. Limpiar y desinfectar superficies de forma frecuente.
  2. ¡Lavarse las manos!
  3. Pupitres puestos de 1 a 2 metros de distancia.
  4. Menos estudiantes en el salón de clases. 
  5. Los maestros deberán de cambiar de salón, no los alumnos. 
  6. Almorzar en los pupitres.
  7. Usar espacios al aire libre cuando sea posible.
  8. Uso de mascarillas en niños y adultos. 
  9. Flexibilidad para volver al modo virtual si hay un aumento de casos de coronavirus.

Además de estos puntos; un artículo publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo recomienda diversas estrategias para un regreso seguro a las aulas. Entre ellas está la reapertura escalonada de los centros educativos, que consiste en hacer que los alumnos vayan muy pocas horas al colegio y alternando los grupos entre ciertos días de la semana o en distintos horarios. Además, pide continuar con el reforzamiento del aprendizaje por medio de las asesorías en línea.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud recomienda fuertemente a través de la Guía Interna Para Prevención y control del Covid-19 en las escuelas que los niños vigilen de forma constante su salud y en caso de no sentirse bien, eviten ir a los espacios educativos.

Estas medidas han dado la pauta a que algunos gobiernos decidan abrir las puertas de sus colegios a niños, maestros y personal. Lejos de ser una actividad de riesgo, a esta medida la califican como un recurso para cuidar la salud mental y el desarrollo psicoemocional de los jóvenes.

Ante la apertura ¿qué han hecho los padres?

Según una investigación hecha por la Asociación para los Datos Educativos (EdSource) en Estados Unidos, las opiniones se encuentran divididas: algunos padres ven el regreso a clases de sus hijos como un hecho positivo, mientras que el segundo grupo no está de acuerdo con esto. El grupo que está a favor del retorno a este tipo de actividades menciona que las clases en línea que toman sus hijos son insuficientes. Indican que esto no es culpa del profesor, sino más bien de un sistema escolar que fue forzado a integrarse a un ecosistema digital al cual no estaba preparado. 

A través de una nota, el portal KQED reportó a finales de enero cómo un grupo de padres de California, Estados Unidos, se unieron para pedirle a los legisladores de su estado que abran los centros educativos. Esto debido a reportes en los que mencionan que no todos los estudiantes tienen las mismas posibilidades de tomar clases de manera digital, algo que va en contra del derecho a una educación igualitaria. Eso sin nombrar a los miles de alumnos con distintos problemas de aprendizaje o discapacidades que aún no se han podido adaptar.

Por el contrario, quienes están en contra del regreso a las aulas afirman que no pueden estar seguros de que las autoridades educativas cumplan con los protocolos necesarios para garantizar la salud de todas las personas pertenecientes a un centro educativo. Para ellos, vigilar a sus hijos desde casa les parece una opción mucho más viable frente a tiempos tan difíciles.

Más ejemplos de todo el mundo

El mundo pide continuar con nuevas reglas y ser responsables y respetuosos con la salud de los demás. Las escuelas no escapan a esto y los protocolos se deberán seguir al pie de la letra si queremos que esta catástrofe se aleje para no volver. 

Escuelas en toda Europa, Asia y Oceanía han tenido que adaptar todas las medidas de seguridad dadas por autoridades sanitarias mundiales para funcionar correctamente y no volverse un peligro para sus hijos. De acuerdo a una nota de Reuters, pudimos conocer cómo en China decidieron acreditar el buen estado de salud de los alumnos a través de aplicaciones móviles. Por otra parte, en Ottawa, Canadá, la organización encargada de la salud pública, Ottawa Public Health, lanzó en su sitio web una encuesta para que los padres contestaran de forma diaria y así ellos calificaran si su hijo podría estar infectado o no.

Ahora más que nunca tenemos que entender que las escuelas no sólo la hacen los maestros y las autoridades, sino que las construyen los alumnos y padres de familia. Los padres tienen que verse a sí mismos como agentes activos, tanto en la educación de sus hijos, para que acaten normas sanitarias, como en el monitoreo de las acciones que lleva la escuela a cabo para evitar volverse un foco de infección. Sabemos que las escuelas privadas seguramente llevarán la delantera en el cuidado de sus instalaciones, mobiliario, maestros, personal administrativos o alumnos. En caso de que tus hijos asistan a una escuela pública y observes que hace falta algún insumo ¡también ahí puedes participar!